Pequeña máquina

Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro. Significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan só1o hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un libro só1o existe gracias al afuera y en el exterior. Puesto que un libro es una pequeña máquina, ¿qué relación, a su vez mesurable, mantiene esa máquina literaria con una máquina de guerra, una máquina de amor, una máquina revolucionaria, etc…, y con una máquina abstracta que las genera? A menudo, se nos ha reprochado que recurramos a literatos. Pero cuando se escribe, lo único verdaderamentc importante es saber con qué otra máquina la máquina literaria puede ser conectada, y debe serlo para que funcione. Kleist y una loca máquina de guerra, Kafka y una máquina burocrática increíble…(¿y si después de todo se deviniese animal o vegetal gracias a la literatura —que no es lo mismo que literariamente—, acaso no se deviene animal antes que nada por la voz?)

—Gilles Deleuze y Félix Guattari, Capitalismo y esquizofrenia,

Cenizas

No se puede hablar del contacto entre la imagen y lo real sin hablar de una especie de incendio. Por lo tanto no se puede hablar de imágenes sin hablar de cenizas. Las imágenes forman parte de lo que los pobres mortales se inventan para registrar sus temblores (de deseo o de temor) y sus propias consumaciones. Por lo tanto es absurdo, desde un punto de vista antropológico, oponer las imágenes y las palabras, los libros de imágenes y los libros a secas. Todos juntos forman, para cada uno, un tesoro o una tumba de la memoria, ya sea ese tesoro un simple copo de nieve o esa memoria esté trazada sobre la arena antes de que una ola la disuelva. Sabemos que cada memoria está siempre amenazada por el olvido, cada tesoro amenazado por el pillaje, cada tumba amenazada por la profanación. Así pues, cada vez que abrimos un libro –poco importa que sea el Génesis o Los ciento veinte días de Sodoma–, quizás deberíamos reservarnos unos minutos para pensar en las condiciones que han hecho posible el simple milagro de que ese texto esté ahí, delante de nosotros, que haya llegado hasta nosotros. Hay tantos obstáculos. Se han quemado tantos libros y tantas bibliotecas. Y, así mismo, cada vez que posamos nuestra mirada sobre una imagen, deberíamos pensar en las condiciones que han impedido su destrucción, su desaparición. Es tan fácil, ha sido siempre tan habitual el destruir imágenes.

Georges Didi-Huberman, Cuando las imagenes tocan lo real

Vanguardia y destrucción

Un buen ejemplo de la actitud anti-nostálgica de Malevich se puede encontrar en su breve pero importante texto “Sobre el museo”, de 1919. En ese momento, el nuevo gobierno soviético temía que los antiguos museos rusos y las colecciones de arte fueran destruidos por la guerra civil y el colapso general de las instituciones y la economía. El partido comunista respondió tratando de asegurar y proteger estas colecciones. En este texto, Malevich protesta contra esta política pro-museo que viene del poder soviético y le pide al Estado que no intervenga a favor de las viejas colecciones de arte porque su destrucción podría abrir el camino hacia un arte verdadero y vital. Escribió puntualmente:

Leer más

Todo vale

Para las personas ajenas al mundo del arte pudiera parecer que estos días todo vale en fotografía: sacar una foto con el móvil, arrancar una página de una revista, tomar una captura de pantalla de internet o juguetear con el Photoshop. Como hemos visto, el éxito de un fotógrafo contemporáneo es una cuestión más compleja, como el ajedrez tridimensional.

Leer más

El acto poético no tiene pasado

Un filósofo que ha formado todo su pensamiento adhiriéndose a los temas fundamentales de la filosofía de las ciencias, que ha seguido tan claramente como ha podido el eje del racionalismo activo, el eje del racionalismo creciente de la ciencia contemporánea, debe olvidar su saber, romper con todos sus hábitos de investigación filosófica si quiere estudiar los problemas planteados por la imaginación poética.

Leer más

Mecánica ondulatoria

Los momentos más animados de mis discusiones con Carson llegaron cuando ella hablaba del aburrimiento, algo que no puede soportar. (“Haré cualquier cosa para evitar el aburrimiento”, escribió una vez,. “Es la tarea de toda una vida”.) Cuando escribe tiene el empeño constante de sentir que está haciendo algo nuevo con cada frase. Cuando da clase, independientemente del tema, quiere descolocar a la gente.

Leer más

Nunca

Lo que quiero decir es que ningún artista, ningún escritor, alcanzará la imagen, la forma, el sueño. Siempre está más allá de su alcance. Si lo alcanzara sería miserable el resto de su vida, pero nunca lo alcanza, así que escribe otra y otra y otra vez, y es por lo que la vida del artista es tan feliz. Nunca se sacia. Nunca lo hará. Cree que la próxima vez escribirá aquello que está a la altura de su maravilloso sueño, pero sabe que no lo conseguirá. Pero seguirá intentándolo. Siempre hay alguna razón para levantarse por la mañana. Hay algo que hacer. Por eso es el hombre más feliz de todos.

— William Faulkner