Puesta de sol, no vengas pronto

Daido Moriyama, Terayama, MATCH and Co. Ltd., 2015

Daido Moriyama, Shuji Terayama, Terayama, MATCH and Company Co. Ltd., Tokio, Japón, 2015

[N. del T.: Lo que sigue es una traducción así de aquella manera de una de las historias escritas por Shuji Terayama incluidas en el libro. Dado que he traducido del inglés una historia originalmente en japonés, cualquier parecido con la realidad…]

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La continuidad de la acción

 

En cualquier caso, la mayor floritura de la secuencia es una que involucra la banda sonora. La música se corta y Godard dice, en voz en over: “Ahora es el momento de abrir un segundo paréntesis y describir las emociones de los personajes”. Se corta tres veces más y ésto es lo que Godard dice de cada uno de los personajes. Primero, el de Brasseur: “Arthur [Brasseur] mira sin parar sus pies pero piensa en la boca de Odile, en sus besos románticos”. Después, el del Karina: “Odile se pregunta si los dos chicos se habrán fijado en sus dos pechos, que se mueven con cada paso bajo su jersey.” Finalmente el de Frey: “Franz está pensando en todo y en nada. Él no sabe si es el mundo que se está convirtiendo en sueño o el sueño, en mundo”. Y eso es lo que diferencia esta secuencia notable de sus imitaciones y sus afluentes, sean escenas de Quentin Tarantino o de Hal Hartley o esta misma, de una película que nunca he visto: “The Go-Getter,” de Martin Hynes.

Es más, diferencia la escena de tantas otras escenas en tantas otras películas en las que tantos directores están tan preocupados por mostrar las emociones de sus personajes únicamente a través de la acción. El armazón meticulosamente naturalista de la mayoría de las películas de la mayoría de los directores queda obsoleto de antemano gracias a esta pequeña escena. Los directores que no quieren romper la continuidad sacrosanta de la acción se obligan a sí mismos a revelar la naturaleza de los personajes a través de la acción—y pocas cosas son tan cansinas en una película como aquellas escenas en las que una acción supuestamente muestra la naturaleza de un personaje. Es por eso que muchas películas—y muchas aclamadas erroneamente—dan la sensación de haber sido construidas como ilustraciones de elementos de guión, conexiones entre puntos puestos en el sitio exacto para producir un retrato particular. El ejemplo de Godard es tanto una lección de sustancia como de estilo—de composición a través de la fragmentación, de expresión a través de la sencillez y de la audacia, del impulso artístico combinado con la necesidad como medio para una innovación duradera. Sea lo que sea el cine experimental, esta secuencia lo es—es un experimento cuyos descubrimientos todavía han de ser asimilados totalmente por los cineastas, casi medio siglo después.

—Richard Brody
Entre bastidores en una escena icónica de Godard
The New Yorker, 4 de Abril de 2013

Nada en absoluto

No realizo nada en absoluto. Capto lo real, fragmentos de realidad que dispongo en un orden determinado. La fragmentación es imprescindible si no se quiere caer en la representación. Mis películas son pequeños fragmentos hechos de ruidos y silencios pegados los unos a los otros.
— Robert Bresson

Contra toda esperanza

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Enrique Doza Romero, Buio Totale, autoeditado, 2015

Fanzine publicado a modo de homenaje al creador del futurismo, Filippo Marinetti, Enrique Doza Romero despliega una serie de imágenes de paisajes en blanco y negro, impresas sobre papel negro, con el resultado de una oscuridad total, buio totale en italiano, en inevitable conexión con los camisas negras surgidos del fascismo italiano en que terminó desembocando el movimiento futurista.

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Empatía

20151230_133143Cemre Yesil, Maria Sturm, For Birds’ Sake, La Fábrica, 2016

Cuando uno se acostumbra a libreras que tratan cada ejemplar de su tienda con cariño y dedicación, salir de esa burbuja de bienestar se convierte en toda una lotería en el peor de los sentidos: puede que encuentres algo ahí fuera, pero lo más seguro es que pierdas el tiempo y las ganas de volver a salir.

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Daido Moriyama vs. Ouka Leele

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Hace un par de días ha tenido lugar en Madrid la primera partida de cartas entre Daido Moriyama y Ouka Leele. Daido competía con Kagero & Colors Nude Trump frente a Peluquería de Ouka Lele (sic). Tras una reñida competición y por un margen muy ajustado se impuso la fotógrafa española. Daido se quejó de tener que jugar en Madrid y propuso una revancha en Tokio que esperamos poder retransmitir en directo próximamente.

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Listen Darling

Shigekazu Kawamura, Osaka, Japan, 1978Shigekazu Kawamura, Osaka, Self-published, Japan, 1978

Regular readers of this space will have noticed our special love for Japanese photobooks. But I have to confess that there is a slight problem: unlike my friend Amarillo, I don’t speak the language, and the little I know of Japanese culture comes from an unhealthy attachment to the yakuza films of Takeshi Kitano. If I don’t speak the language and don’t fully understand the culture, all that’s left for me when facing a Japanese photobook is to look at it the way I listen to a foreign language song, tapping my feet and bobbing my head to the rhythm hoping not to make too much of a fool of myself.

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La belleza es una magia frustrada

El paso del ídolo a la obra de arte es paralelo al paso del manuscrito a la imprenta, entre los siglos xv y xvi. El íconoclasmo calvinista se desarrolla siguiendo las huellas de Gutenberg y representa la segunda Disputa de las Imágenes del Occidente cristiano. Dirigida a la sola scriptura, es decir, al todo simbólico, por la propagación del libro, la Reforma denuncia las perversiones mágicas o indiciales de la imaginería cristiana (que alcanza en el área germánica, con las estatuas de madera pintada, un grado de ilusionismo asombroso, a principios del siglo XVI). Hay que adorar a Dios, no a su imagen, recalca Lutero, retomando el hito de Tertuliano que acusaba a los paganos de «tomar las piedras por dioses». Erasmo ya había condenado la idolatría pagana oculta en el arte de la Iglesia; y el secretario de Carlos V, Alfonso de Valdés, católico por excelencia, reconocía que el culto de las imágenes de los santos y de la Virgen «desvía de Jesucristo el amor que deberíamos dedicar a Él solo». La Contrarreforma hace que vuelva la imagen, la multiplica, la hincha (con lo que a la postre el protestantismo refuerza aquello que quería debilitar), pero volviendo a un régimen menos peligroso, con un funcionamiento representativo y ya no carismático o catártico de lo visible. Del icono al cuadro, la imagen cambia de signo. De aparición pasa a ser apariencia. De sujeto se convierte en sólo objeto. El reequipamiento visual del mundo católico después del Concilio de Trento se hace con más imágenes pero una menor imagen que antes, como si la Reforma hubiera conseguido al menos esa disminutio capitis. La evidente ganancia de poder por parte del artista como individuo que marca ostensiblemente la entrada en la era del arte —por ejemplo, después del «divino Miguel Ángel», el ennoblecimiento de Tiziano por Carlos V— tiene como reverso una bajada de poder ontológico, una caída en presencia real de sus creaciones. La belleza es una magia frustrada, o rechazada. Como el museo es el receptáculo de las creencias degradables de la cultura, el arte es lo que queda al creyente cuando sus imágenes santas ya no pueden salvarle.

— Regis Debray, Vida y muerte de la imagen. Historia de la mirada en Occidente.